domingo, 29 de junio de 2008

Las columnas de opinión

Las columnas de opinión son un magnifico medio de análisis de los temas de actualidad y la variedad de temas, ideas y columnistas que se dedican a este oficio, incluido los blogistas, permite al público lector enterarse de la realidad actual e interactuar, incluso, con el mismo autor y demás comentaristas.
Es innegable que el poder del columnista de opinión es inmenso, y en veces, parece que ni el mismo autor se da por enterado porque juzga, condena, insulta y maltrata con una facilidad pasmosa. Creo que la libertad de prensa y la libertad de expresión no pueden limitarse, pero si considero que el opinador, cualquiera sea su posición, columnista o comentarista, deben imponerse sus propios contra pesos y auto censurar sus rabias, celos, emociones y pasiones desenfrenadas. Los adjetivos calificativos son una poderosa herramienta idomática para descalificar, juzgar y ridiculizar el objeto de nuestras críticas, pero la misión del columnista es dar su punto de vista con tranquilidad, sin ánimos revanchistas y sin convencimientos mesiánicos o con delirios de grandeza y popularidad. Informar es la clave y en esta sociedad convulsionada, gamonal y violenta, la calma y la mesura son los mejores faros.
Propongo columnas de opinión mesuradas, profundas y críticas, y hacer contra peso a funcionarios públicos, como por ejemplo, el Presidente de la República de Colombia, que olvidaron su norte, que se tomaron los micrófonos y la prensa del país para lanzar diatribas, para dividir y armar camorras y olvidaron para que se les eligió y paga, para gobernar y componer un país fragmentado, pobre y tremendamente inequitativo. Le pido al presidente que se silencie y que trabaje por lo que se le eligió: acabar con la corrupción y la politiquería, y que hasta ahora no ha hecho.